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«He invertido toda la mañana en corregir un texto del que, finalmente, solo he suprimido una coma. Por la tarde, la restablecí.» Oscar Wilde

correccion-textos-voltaire-350x350-300x300Imagino que, como yo misma, muchas de las personas que trabajan asiduamente con textos se identificarán con la  cita de Wilde que encabeza este artículo. En mi opinión, las palabras del escritor irlandés reflejan perfectamente la dificultad que entraña el proceso de revisión o corrección de un texto (ya sea uno propio, durante el proceso de autocorrección, o un texto ajeno, si estamos trabajando como revisores de traducciones, por ejemplo).

Pero pese a su dificultad, los procesos de corrección y/o revisión son indispensables a la hora de producir una traducción de calidad. Al fin y al cabo, ¿a quién no le ha traicionado alguna vez una falta tipográfica o un error gramatical? ¿Quién puede decir que nunca se le han colado oraciones ambiguas o errores de contenido en sus traducciones? Por ello, pese a lo bien que traduzcamos o lo mucho que dominemos nuestra lengua nativa, debemos revisar meticulosamente nuestro trabajo con el fin de dar una imagen de profesionalidad, y de ofrecer un producto de calidad que nos ayude a fidelizar a nuestros clientes.

Aun así, por si os queda alguna duda sobre la importancia de corregir nuestras traducciones y, además, os apetece reíros un rato, mirad el siguiente enlace. En él, encontraréis algunos ejemplos de gazapos aparecidos en artículos periodísticos que, con toda seguridad, un buen corrector o revisor hubiesen podido subsanar:

Recopilación de errores divertidos cometidos por periodistas

La autocorrección

Por autocorrección entendemos el proceso que realiza el propio traductor al revisar su trabajo.  Veamos algunos consejos básicos que nos pueden ayudar en esta tarea:

  • Siempre y cuando sea posible y los plazos de entrega lo permitan, es bueno dejar «descansar» nuestras traducciones durante unos días antes de revisarlas. De lo contrario, corremos el peligro de que el cansancio o la falta de objetividad nos hagan obviar errores.
  • Hay que acordarse de pasar el corrector ortográfico para eliminar posibles errores ortográficos o gramaticales.
  • Debemos revisar con cuidado el contenido de la traducción. En esta parte del proceso, es importante cotejar el texto de origen y la traducción para asegurarnos de que no hemos olvidado traducir ningún fragmento, dato o término del texto original.
  • Revisaremos también la terminología específica para asegurarnos de que la hemos traducido correctamente.
  • Es importante prestar especial atención a las palabras claves que aparecen en el texto (nombres de personas, topónimos, cifras, fechas, etc.), que pueden traducirse incorrectamente con facilidad.
  • Hay que buscar también posibles errores tipográficos. Debemos comprobar que en nuestras traducciones no aparecen doble espacios o signos de puntuación duplicados, por ejemplo. También hay que prestar atención a los aspectos formales del texto (cursivas, comillas, palabras en negrita, etc.).
  • Si durante el proceso de autocorrección nos surge alguna duda, consultaremos una obra de referencia que nos ayude a resolverla (ver la pestaña «Recursos para traductores»).
  • También hay comprobar que nuestra traducción sea fluida, natural y que cumpla con sus objetivos comunicativos.
  • Por último, debemos asegurarnos de que nuestra traducción se ajusta a las guías de estilo o a los glosarios proporcionados por los clientes (en caso de que nos los hayan facilitado).

Herramientas informáticas para revisar y editar textos

Para realizar todas estas tareas es beneficioso contar con algunas herramientas que nos asistan:

  • Corrector ortográfico (Word)
  • Herramienta de control de cambios (Word)
  • Opciones de autocorrección (Word)
  • Herramienta de comparación de documentos (Word)
  • Lector de PDF
  • Xbench: Programa informático que detecta segmentos sin traducir, cifras que no concuerdan, palabras repetidas en una misma oración, etc.

Otros recursos

Aparte de los materiales incluidos en la pestaña «Recursos para traductores», os pueden resultar útiles los siguientes manuales:

Espero que esta entrada os sea de ayuda y que contribuya a que vuestras traducciones tengan una mayor calidad. Recordad, no os confiéis, los errores nos acechan y se nos pueden colar a cualquiera:

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Más información:

Métodos para revisar una traducción: ¿cuál es el mejor?

La revisión: el “yang” de la traducción

Sobre el difícil arte de revisar traducciones